"La vida no es lo que ocurre, sino lo que hacemos con ella."

¿Has sentido alguna vez que algo externo —una persona, una historia o una situación— parece quitarte la paz?

Yo también lo creí durante mucho tiempo. Y desde ahí viví el peso emocional de esa idea, sin darme cuenta de cómo moldeaba mi forma de pensar, sentir y relacionarme con la vida.

Mi camino comenzó después de estudiar y ejercer mi carrera de Periodismo, cuando sentí la necesidad de ir más allá de lo visible y entrar en una búsqueda profunda de autoconocimiento. La mentira de ese mundo y de los medios tradicionales de comunicació, me hicieron tocar el vacio y el sin sentido más profundo que había experimentado hasta entonces. CRISIS EXISTENCIAL!!!

Abandonar el periodismo tradicional, me llevó a formarme en la Psicoterapia de Un Curso de Milagros, la Terapia Transgeneracional y "El Trabajo" de Byron Katie, mientras estudiaba y practicaba con Shamanes de Peru con medicinas ancestrales. Pero, más allá de cualquier formación, fue un proceso íntimo de mirarme a mí misma y encontrarme con mi propia sombra.

A lo largo de ese camino (que duró años) atravesé experiencias que me transformaron por completo: la muerte de mi padre a temprana edad, crisis existenciales, ataques de pánico, un divorcio que dolió como nada había dolido, la destrucción de la vida que conocía hasta ese momento, el desapego de personas profundamente amadas, la cruda emigración, un accidente de moto y etapas de ruina económica, desesperación y soledad. Cada una de esas vivencias me llevó a tocar de cerca el duelo, el vacío y el colapso interno.

Con el tiempo comprendí que nada de lo que vivimos está desconectado de lo que ocurre dentro: muchas de nuestras reacciones, vínculos y decisiones están guiados por patrones inconscientes heredados o aprendidos, que operan desde la sombra y en silencio.

Al hacer consciente ese mundo interno, algo empezó a cambiar: dejé de buscar culpables afuera y comencé a asumir una mirada más honesta, más presente y más responsable de mi experiencia. Desde ahí, la vida empezó a ordenarse de otra manera.

Hoy acompaño a otras personas en ese mismo proceso: mirar la raíz, desprogramar lo inconsciente y volver a una forma de vivir más clara, más libre y más en paz consigo mismas y con su historia.